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REVISTA LUGARES
LLAO LLAO RESORT & SPA
por
Enjoy Patagonia
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LINEAS GRATUITAS: España: 34-900-804-913 México: 52-551-168-9996
USA: 1-888-317-3383 UK: 44-808-120-2375
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 | Horario de Oficinas: Lunes a Viernes: 09:00 am a
6:00 pm.
Oficina Principal (localizada en Lima - Perú): GMT -5 horas |
Le avisamos que durante la alta temporada (de octubre a fines de marzo) las reservas deben realizarse con una antelación mínima de 30 días.
VERSION EN INGLES
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Revista LUGARES Nro. 58
Pag. 54 - 55
Por: Soledad Gil
Fotos: Carolina Aldao
REVISTA LUGARES
LLAO LLAO RESORT & SPA, EL ESQUÍ FIACA
8:15. Acaba de salir el primer transfer al cerro. Recién empieza a clarear y el desayuno servido en Los Césares es una perdición (empezando por los waffles calientes con dulce de leche, moras y frambuesas). Hay que tener realmente muchas ganas de esquiar para conseguir salir del hotel tan temprano.
Se va la segunda combi. Pero se ve el Lago Moreno por la ventana y acaba de pasar el mozo con el café humeante y una sonrisa tan amable -el servicio sigue siendo impecable- que no puedo negarme. De pronto se larga a nevar. El horizonte se clausura en una mancha blanca. Así pasan los traslados de las 9 y las 9:30. A quién le importa, ¿no?
10 de la mañana. Ya es hora de ponerse en marcha. Si nieva así en Puerto Pañuelo, debe estar bárbaro allá arriba. Además, si no me muevo jamás conoceré el local que el Llao Llao tiene en el shopping Las Terrazas para sus huéspedes, a la salida de la aerosilla séxtuple, la única cubierta. No tengo más excusas. Ahí puedo dejar y retirar mis esquís, botas y bastones. Y eligir el horario para regresar.
Cerro Arriba, Cerro Abajo. Al fin de cuentas, a eso había venido... Dejo pasar las 15:45 y las 16:15 (me da vergüenza volver tan temprano, pero extraño...). A las 17 -y aunque quedan todavía dos transfers más- no aguanto. "A casa". El día de esquí fue un éxito pero los masajes son más tentadores.
Se abre la gran puerta de la recepción y el aire caliente me reconforta. Decido aprovechar el último rayo de luz en mi rincón preferido: el jardín de invierno. Está justo debajo de la terraza de la suite presidencial, por lo que goza de sus mismas dimensiones y vista. Pido un café para animar aún más mi ultramimado espíritu. Cuando oscurece, me concentro en los detalles del lobby. La madera y las dimensiones que le dio Bustillo combinan perfecto con los gratos detalles con que han "aligerado" el look pesado de la decoración de los `40.
Subo a mi habitación a sacarme las botas y la campera. No hay como la bata de toalla. Enfundada en el uniforme de "hedonista de la ducha" me lanzo escaleras abajo. (Me alucina el tamaño de todo, inclusive las escaleras). Allí donde funcionó el casino entre 1940 y 1976 -antes de que cerrara hasta su reinauguración en 1993- funciona ahora el spa y la pileta cubierta. La gloriosa sensación de nadar mientras afuera nieva me afloja hasta el último músculo. Y eso que no esquié tanto.
A la hora de comer, a la opción gourmet del restaurante Los Césares se suma la cocina más informal del Patagonia coffee shop. Pienso: "si mañana quiero esquiar, mejor como liviano". Optima elección: acertado menú, ricos platos, a precios más que lógicos.
Al dia siguiente, el placer de repetir lo bueno. Es un día espléndido. No sé bien cómo se han hecho las 10:45 y estoy todavía ahí. Los rayos del sol derriten la nieve de los grandes tejados y caen cantidades de agua sobre las lajas. Me quedo absorta pensando que el mundo se podría acabar, y yo estaría feliz viendo nevar, llover o caer cataratas de los techos. Se hacen las 11:15. Mejor tomo el de las 11:30.
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