Revista LUGARES Nro. 39
Pag. 96 - 103
Por: Soledad Gil
Fotos: Federico Quintana
REVISTA LUGARES
EL FINAL
Otros 200 km. Empezaba a convertirse en la rendidora medida de lo bueno. El mecánico traquetear de la ruta era ya un hábito dulce, una dosis cotidiana que nos había convencido de que a lo anterior iba a seguirle siempre algo mejor. La naturaleza, al revés que la política, no nos defraudó.
Conocí al célebre Perito Moreno en un día gris de esos que se precian. Tiene la belleza glaciar del hielo.
El azul inverosímil del frío.
La inmensidad de la cordillera hecha ventisquero.
El bramido de la masa helada, el eco que alarga los estruendos y reverbera sobre el bosque.
La falsa quietud de la tierra.
El relieve irregular de un mar congelado en un día de tormenta.
La blancura de los témpanos que flotan a la deriva.
La grandiosidad de una mole de hielo viva que ruge y se quiebra, se parte, y cae, y hace olas, y se expande, y se vuelve a partir.
La majestuosidad del silencio mientras tanto. Las ráfagas de viento gélido, turquesa e invisible.
Las lágrimas que se escapan, asombradas, y ruedan como queriendo hacerse estalactitas.
Lo hicimos todo. Todo lo posible para entablar contacto carnal: pasarelas, navegación y mini trekking. Las primeras son lo mejor para "romper el cubito". En plan de algo más íntimo, la excursión de todo el día que parte de Puerto Banderas y navega alrededor de los glaciares Upsala, Onelli y Spegazzini es por demás aconsejable para tomar dimensión de los témpanos. La consumación, el summum, es calzarse los grampones y -guía mediante- caminar sobre el glaciar. No es para ir papando moscas, pero el goce es tal y el espectáculo tan alucinante que el esfuerzo bien vale la pena.
En los alrededores, hay varios lugares para recalar, seguir atorándose de cordero que quizás al final del viaje le salga por las orejas, pero que luego extrañará como a un amigo.
Primero visitamos El Galpón, a 21 km de El Calafate y 58 del glaciar. Al restaurante para 120 personas, acaban de sumar un hotel de 16 formidables habitaciones con vista al lago y al cerro Cristal. Conservan sus 5 mil ovejas en las 3.600 hectáreas de la Estancia Alice y ver trabajar a Sheila, el perro black kelpie de Valeria, la esposa del administrador Leslie Cook, es un placer.
Para un público más sofisticado, la hostería Alta Vista es un ex Relais & Chateaux, donde todo, desde el jardín, la decoración y la comida es un constante mimo. Alta Vista integra la Estancia Anita, de 60 mil hectáreas y la friolera de 40 mil ovejas. Nos esperaba Sandra Balfour, que se desvivió para que en las fotos el comedor luciera como es, florido y elegante.
Nosotros nos alojamos en Nibepo Aike. Fue fundada en 1914 por Don Santiago Peso, yugoslavo padre de Niní, Bebé y Porota, de cuyos nombres proviene el pseudo tehuelche de la estancia. Hay fotos de las "chicas" paleando nieve en los `40, con una sonrisa de orgullo contagiosa. Nos recibió Juan
Enrique Jansma, el marido de Niní, que atiende desde el `89 junto a su hijo Adolfo, la nueva vida de la estancia. Llegó a tener 6.500 ovejas. En el `81 se convirtió al ganado bovino y hoy conservan 700 vacunos en diez mil hectáreas.
Desde Nibepo pueden hacerse cabalgatas al cerro Frías, al puesto con Chile hito 63, y al Glaciar Perito Moreno. La novedad de esta temporada serán las navegaciones en el Tehuelche, de Hielos y Aventuras que parte desde el Puerto Bajo de las Sombras (cerca de Los Notros) y llega a Nibepo Aike, y viceversa. También el quincho para asados que puede albergar hasta 70 personas sugiere una sabrosa escala entre navegación, ruta o cabalgata.
Dejamos El Calafate porque había todavía más. Más camino hacia el sur, cada vez más hostil y desolado. Santa Cruz tiene 28 millones de hectáreas, de las cuales 10 millones están abandonadas. Mil doscientos establecimientos agropecuarios, y más de la mitad sin gente.
Por todo eso, Rupai Pacha nos sorprendió por completo. Es un oasis abundante en frutillas, puerros, calabazas, repollos, hierbas y flores.
Tiene 26 mil hectáreas con 5 mil ovejas, bastante menos que las 12 mil que pastaban por ahí antes del '95, cuando un crudísimo invierno causó desmanes entre los rebaños. Desde entonces, los Sturzenbaum se dedican al agroturismo, con elaboración de dulces y verduras orgánicas en un paisaje seco que le da a todo un sabor más fresco y dulce. Nos recibió Silvina, una de los seis hijos de Heinz y Marta. Ella nos mostró la huerta, donde tuve por primera vez un encuentro cercano con la enorme flor del puerro, y nos contó de los cóndores de Achalay, a 35 km de allí. También hay pesca de truchas en el río Vizcacha, cabalgatas y birdwatching.
Más adelante, sobre la 40, a muy pocos kilómetros del fin del continente está Cancha Carrera, de Josefa de Dios y Juan Carlos Morrison. La casa estilo inglés, señorial y super confortable, tiene seis habitaciones dobles con baños privados de lujo. Josefa es la embajadora de la hospitalidad en ese rincón remoto del Sur, con su pequeña Dafne de agregada, que juega feliz entre chulengos y terneritos de carne y hueso. Cancha Carrera y Estancia Tres Marías (también de los Morrison) suman 50 mil hectáreas con más de 30 mil ovinos. Es el lugar ideal para un alto a las Torres del Paine, a meros 80 km, paseos al Puente de Piedra -donde el eco expande su poder entre cañadones y precipicios- y así lo aprovechamos, jugando a arrojar piedras que sonaban como derrumbes gigantescos. Aquí también vimos trabajar a los perros con las ovejas y descubrimos que pueden pegar saltos como cuando uno las cuenta con intenciones de conciliar el sueño.
Celebramos el final, como no podía ser de otra manera, con un cordero al palo que estuvo mucho mejor que de costumbre, con gusto a nostalgia y despedida.
En el camino hacia el aeropuerto de Río Gallegos, pasamos por Tapi Aike, sobre el cruce de las rutas 7 -1707 en el mapa- y 40. En la intersección misma, hay una Eg3 bastante respetable. Tapi Aike fue fundada a principios de siglo por tres inmigrantes europeos que vivían en Punta Arenas: Mauricio Braun, Ernesto Von Heinz y Rodolfo Stubenrauch. Actualmente la estancia está en manos de las nietas de Braun, entre ellas Victoria Braun y Enrique Viel Temperley. Tiene una extensión de 60 mil hectáreas y trabaja básicamente con ovinos. Los corderos nacen en primavera y allí comienzan los trabajos: esquila de ojos, señalada, baño y echada de carneros. En otoño se lleva a cabo la yerra y la clasificación de animales. En invierno, nieva y nieva. Así es la historia al sur del Sur.
Al final, magia de último momento, sobre la ruta 5 y en la cuenta regresiva para tomar el vuelo, el cielo se puso de un color plomizo, un azul que reventaba. Salió el arcoiris y Carlos no tuvo otra alternativa que parar la Trafic. Estábamos obligados a bajar. Proyectar nuestra sombra sobre el pavimento rectilíneo. Acariciar los coirones por última vez. Correr por la ruta que, me convencí, no termina nunca. O al menos no en este viaje, como una excusa para regresar y conocer el final. o el comienzo. Y volver a empezar.
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