CALETA VALDES
PUERTO MADRYN
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Enjoy Patagonia
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Le avisamos que durante la alta temporada (de octubre a fines de marzo) las reservas deben realizarse con una antelación mínima de 30 días.
PUERTO MADRYN
CALETA VALDES
Uno de los mejores lugares donde el viajero puede observar elefantes marinos es, por sobre otros sitios del litoral patagónico, la Caleta Valdés.
Se encuentra en el lado occidental de la Península Valdés, y para acceder a ella desde Pirámides se tiene que tomar la Ruta Provincial Nº 2, que es de ripio, y dirigirse primero hasta el Faro Punta Delgada, y luego girar hacia la izquierda y recorrer los 40 kilómetros finales hasta divisar la porción de tierra.
Caleta Valdés es una delgada franja de tierra de unos 30 kilómetros de longitud que encierra una porción de mar conectada apenas con el océano circundante, a través de una pequeña boca.
Por allí circula libremente el agua marina, al ritmo de las pleamares y bajamares.
Esta boca, años atrás, tenía casi 600 metros de abertura, pero hace 8 años que se viene cerrando paulatinamente, y ahora presenta un ancho de 150 metros. En estos momentos la caleta avanza hacia el sur, y según estudios que se han desarrollado en la región, se estima que a fines del presente año se unirá con el continente.
Si esto sucediera, pueden surgir dos posibilidades: se puede formar una laguna continental de agua salada, o bien por erosión marina y por movimientos de mareas se puede formar en alguna parte débil de la extensa caleta, una nueva boca.
Aisladas naturalmente del resto de la región por altos y abruptos acantilados, las playas de pedregullo de la caleta son el escenario donde transcurre parte del ciclo vital del elefante marino.
Es en sitios como este donde, a principios de agosto, comienzan a llegar los primeros machos adultos.
Luego de adueñarse de un sector de playa reúnen tantas hembras como les sea posible para organizar un harén. Durante la época de reproducción los machos permanecerán sin alimentarse, subsistiendo con sus reservas de grasa adquiridas en alta mar.
La mayoría del tiempo lo dedican a defender a sus hembras de las pretensiones de otros machos. Las hembras llegan a la costa preñadas de la temporada anterior y dan a luz una cría de color negro intenso que bala como un cordero.
El cachorro es amamantado durante tres semanas, crece rápidamente gracias al alto contenido de grasa de la leche materna, y luego del destete la hembra entra en celo nuevamente.
Durante la muda de su pelaje no se internan en el mar, permanecen inactivos y recostados en las playas. Su cuerpo muestra llamativos manchones marrones de piel vieja, y grises de la nueva.
La caleta también alberga numerosas poblaciones de pingüinos magallánicos, que construyen sus cuevas sobre la lengua de tierra que separa la laguna interior del mar.
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En estas aguas pululan las orcas, que siempre están en busca de presas como elefantes y lobos marinos, y eventualmente pingüinos.
La gran promoción turística que tienen áreas como esta, tanto en el ámbito nacional como internacional, debe corresponderse con el cuidado del recurso natural que funciona como principal atractivo.
La escasez de guardafaunas dificulta un estricto control de los grupos de turistas que descienden a las playas para fotografiar a los elefantes marinos.
Esta reserva puede considerarse única por la oportunidad que ofrece de observar fácilmente gran parte del ciclo vital de mamíferos marinos en su medio natural.
BREVE HISTORIA
Los primitivos pobladores de la península fueron los tehuelches. Ellos utilizaron Caleta Valdés para realizar cacerías de guanacos, choiques, y para la pesca y extracción de mariscos.
Caleta Valdés quizá fue vista por primera vez por Hernando de Magallanes, cuando este descubrió la Península Valdés y el Golfo Nuevo en el año 1520. Luego, fue reconocida en 1778 y recorrida hasta 1810 por los pobladores del Fuerte San José y las Fuentes de Villarino.
En el siglo XVIII varias expediciones pasaron por aquí, pero los primeros en realizar una cartografía un poco más detallada, en 1779, fueron los integrantes de la expedición de Alejandro Malaspina.
Una expedición al mando de Juan Martínez de la Concha y José de la Peña, en 1895, quienes arribaron a Caleta Valdés a bordo del bergantín Nuestra Señora del Carmen, realizó una descripción final de la misma.
¿QUÉ VER?
La boca de la caleta tiene un punto panorámico muy bueno desde el mismo camino (hay que tener la precaución de no acercarse demasiado a los acantilados, ya que estos tienen derrumbes periódicos).
Hacia el sur de la boca, se encuentra la Reserva Faunística Provincial de Punta Cantor, desde donde se puede apreciar la cala y la espiga, así como la boca de entrada.
Esta reserva es excelente para observar elefantes marinos, zorros y peludos.
FAUNA
La espiga y las islas contienen grandes grupos de guanacos, maras, armadillos, choiques, zorros y otros mamíferos, así como águilas, halcones, lechuzas y otras aves terrestres.
En la isla Pingüino se encuentra una colonia de nidificación de pingüinos de Magallanes, los que se suman a las colonias o núcleos de nidificación ubicados en la costa externa de la caleta, y los de la caleta interna (costa este frente a la cala).
En la isla Pingüino existen otras especies que nidifican en la primavera: garza bruja
(Nycticorax nycticorax), pato vapor (Leucocephalus sp.), ostreros (Ostralegus sp.), chimango (Milvago chimango).
En algunas islas, y en la costa exterior, en la primavera y en el verano se encuentran apostaderos de elefantes marinos del sur; mientras que, tanto en la cala como en la costa exterior, se ven ballenas, lobos marinos y orcas.
Los reptiles son muy abundantes, especialmente las lagartijas del género Liolaemus que presentan una coloración muy conspicua durante la primavera y el verano.
Un reptil muy extendido en esta zona en especial es la serpiente Yarará Ñata (Bothrops ammodytoides). Esta especie es venenosa. Es más bien tímida, pero si se la molesta puede morder al atacante. La longitud de esta especie no supera los 60 centímetros. Tiene una cabeza triangular que destaca nítidamente del cuello, y un hocico respingado (que le da su nombre). Es generalmente de color castaño claro, y su dorso presenta manchas irregulares castaño oscuro que, a veces, se unen formando una banda longitudinal en zig-zag.
Cuando un visitante ha sido mordido, es aconsejable no tocar la herida ni poner torniquetes. Se debe identificar a la serpiente sin tocarla, recurrir al guardafauna y dirigirse hacia el centro asistencial de Puerto Pirámides o Puerto Madryn. En la zona hay veneno antiofídico.
Las islas de la Caleta Valdés tienen una característica muy importante: son los únicos sitios en la Patagonia donde jamás se introdujo ganado ovino.
FLORA
Esta región ha sido caracterizada como una estepa arbustiva de Schinus Polygamus (Molle) y Lycium chilense (Piquillín), con una cobertura total del 40%.
Las hierbas dominantes son las Stipa tenuis, Stipa neaei, Stipa speciosa y Stipa humilis, pero existen otras especies acompañantes como la Poa ligularis y el Plantago patagónico.
La zona puede subdividirse en un mosaico formado por 7 tipos de unidades ambientales en donde se pueden encontrar las siguientes especies: Schinus johnstonii, Atriplex sagittifolium, Chuquiraga avellanedae, Ephedra ochreata, Suaeda divaricata, Chuquiraga erinacea, Cyclolepis genistoides, Aphanostelma candolleanum, musgos y líquenes no identificados.
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