La Patagonia es más que un atractivo, mucho más que un simple destino turístico, es una unción, es magia y contemplación, implica devoción y desata en el viajero un conjunto de sensaciones que nunca en su vida podrá repetir.
En la actualidad, Patagonia es el nombre de la vasta región del extremo austral del continente americano, con territorios de Argentina y Chile.
En lo que se refiere a la nación argentina, y en sentido estricto, es todo el territorio que se extiende desde el sur de la Pampa Central, a partir de la línea del río Colorado, hasta la provincia de Tierra del Fuego.
Cuando Hernando de Magallanes pisó las tierras del puerto de San Julián, en el año 1520, en aquella odisea que marcaría el descubrimiento del estrecho que hoy lleva su nombre, se refirió a los indígenas que halló con el nombre de Patagones.
El cronista de la gesta, don Antonio Pigafetta, lo describe así: "Nuestro capitán llamó a este pueblo Patagones", una palabra utilizada en las novelas de andanzas caballerescas muy en boga en la época, y que servía para aludir a monstruos gigantescos.
De allí proviene el término Patagonia, un derivado que sirvió para describir con exactitud la inmensidad de un territorio que se extendía ante los ojos del descubridor hispano.
Enorme y solitaria, la Patagonia ha ejercido desde siempre una extraña fascinación en quienes la han conocido.
Es una atracción parecida a la que producen las desoladas tierras polares o a la de las pampas argentinas en los relatos de los primeros viajeros: el secreto quizá esté en su inmensidad, en la libertad sin límites que propone, en el clima áspero pero salubre, en la lucha con la naturaleza hostil que atrae a los fuertes.
Con una superficie de 757.000 km2 que abarca cinco provincias: Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, la Patagonia argentina se caracteriza por sus contrastes.
Antes que nada hay que decir que la Patagonia ofrece dos aspectos totalmente diferentes: la Cordillera de los Andes al poniente, y las mesetas al naciente, o como suelen llamarlas, la Patagonia Andina y la Patagonia Atlántica.
Los Andes patagónicos son más bajos que las montañas andinas del norte: de allí la humedad de los bosques de hayas y de cipreses, pinos y canelos.
Aunque es una región predominantemente montañosa, estas se alternan con lagos naturales, glaciares y bosques; y todo, en conjunto, se muestra como uno de los paisajes más espectaculares de Argentina.
En todo la Patagonia se pueden visitar numerosos parques nacionales que protegen su fauna y riqueza paisajística.
La extensión de los campos de hielo, la presencia de glaciares que vuelcan los témpanos en lagos cuyos brazos penetran profundamente la montaña, multiplica el paisaje en deslumbrante despliegue de belleza.
La Patagonia extraandina es la zona este que linda con el océano Atlántico, también llamada meseta patagónica, y posee un relieve muy especial de planicies elevadas, valles, cañadones y sierras, que dan una magnífica visión del paisaje costero.
El clima es árido y frío al sur, y esta soledad solo interrumpida por algunos oasis agrícolas desarrollados por el hombre.
Las mesetas patagónicas, desde el pie de la cordillera hasta la costa atlántica, destacan en el horizonte sus perfiles regulares como enormes peldaños de una colosal escalera que desciende hacia el mar.
Aridas, sin árboles, solo cubre su suelo una vegetación compuesta por arbustos bajos espinosos y gramillas duras. Esa meseta patagónica seca, ventosa y diáfana, tiene un atractivo especial, es difícil sustraerse al encanto de su magnificencia, de su cielo infinitamente azul, tapizado con estrellas.
Al llegar a la costa -dilatado litoral de 2.700 km- las mesetas forman acantilados y barrancas que se alternan con extensas playas de arenas oscuras, santuario de los más impresionantes mamíferos marítimos, la ballena franca azul austral, la única colonia continental de elefantes marinos del mundo, y las reservas de pingüinos de la Península Valdés.
Debido a tan rica fauna marina, se han construido varias reservas para la protección efectiva de lobos y elefantes de mar, pingüinos, ballenas, y para una gran variedad de aves marinas.
Esta zona, dotada de un adecuado equipamiento turístico, ofrece a los visitantes notables Atracciones: San Martín de los Andes y Bariloche con lagos ricos en salmónidos y sus centros de esquí; la Península Valdés y las reservas de fauna; el Fitz Roy, una de las grandes metas del andinismo internacional; el lago Argentino y la belleza de los glaciares que lo protegen a su alrededor, o Ushuaia, la ciudad más austral del mundo en Tierra del Fuego, isla de extraña sugestión y nombre legendario.
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