Entre ambas, pampas desérticas pobladas hace menos de un siglo, donde sólo han sabido sobrevivir animales tales como el zorro gris y el colorado , la mulita o armadillo, y el ñandú, entre otros.
Los Andes, donde reinan, señores del aire, los cóndores y las águilas moras. Pumas, guanacos y huemules, en sus valles. Y, en sus ríos, las soñadas truchas patagónicas.
Arboles, no solo antiquísimos, sino únicos, como los Alerces. Bosques petrificados que llaman a épocas remotas, así como fósiles de los dinosaurios más grandes del mundo.
Glaciares y cuencas, entre ellos el Glaciar Perito Moreno, único glaciar en el mundo que se desplaza y que, cada tanto, nos regala la más imponente caída de sus murallas de hielo.
Montañas, que llaman a ser escaladas o simplemente admiradas, no sólo por su belleza sino por su dificultad técnica.
Por todo ello, Patagonia es sinónimo de Naturaleza y aquí está, inmóvil y eterna, esperando su visita.
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