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EL SANTUARIO DE LA CONTAMINACION
El Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter fue creado en 1981 e incorporado desde entonces a la lista de zonas protegidas por la Convención de Ramsar sobre humedales, lo que obliga al Estado de Chile a velar por su protección. La formación del humedal está ligada al terremoto de 1960, que provocó el hundimiento e inundación de grandes extensiones de terreno. Así se formó un humedal que abarca 4.900 hectáreas, a lo largo de 25 kilómetro de los ríos Cruces y Chorocamayo.
La fauna silvestre de los humedales es, quizás, una de las más ricas y variadas del planeta. Los innumerables microhábitat, la enorme productividad primaria y los nutrientes que por él circulan, ayudan a explicar esta inestimable diversidad. El nuevo humedal del río Cruces fue colonizado por plantas acuáticas y vegetación emergente, así como gran número de animales. En especial las aves encontraron en esta área refugio para vivir y reproducirse. Se estima que hasta antes del desastre era hábitat de al menos 20 mil aves de distintas especies, entre ellas cisnes de cuello negro, taguas, garzas, cuervos de los pantanos, así como de otras especies como la nutria o huillín
Una verdadera crisis ambiental se declaró en el Santuario en el río Cruces, Décima Región, la explicación de tan drástico cambio al ecosistema es la entrada en funcionamiento de la planta de Celulosa Arauco y Constitución S.A. (CELCO) que descarga allí sus residuos líquido y pese a que ha negado su responsabilidad en estos hechos, todo indica que la causa se encuentra 30 kilómetros río arriba del Santuario, en la Planta de Celulosa Valdivia, ubicada en las afueras de San José de la Mariquina.
El Proyecto de celulosa Valdivia fue uno de los primeros sometidos al nuevo proceso de Evaluación de Impacto Ambiental, y de alguna manera marcó la pauta de lo que sería este procedimiento para grandes megaproyectos industriales, rodeado de polémica y acusaciones.
Tal como ha quedado demostrado en los hechos, fueron principalmente dos los problemas: la contaminación del aire por los malos olores, y el tratamiento de los desechos del proceso, conocidos como riles (residuos industriales líquidos), altamente tóxicos.
De acuerdo al estudio de impacto ambiental elaborado por la empresa, lo olores no serían detectados o, cuando mucho, se sentirían en hasta 500 metros a la redonda. En la práctica, han superado los 50 kilómetros que separan la planta de la ciudad de Valdivia.
Respecto a los residuos industriales, CELCO planteó en un primer momento verterlos con tratamiento secundario al mar, hasta donde serían transportados por un ducto de 30 kilómetros desde la planta hasta la localidad de Mehuín. Pero la comunidad local se opuso tenazmente y opción fue desechada.
El EIA contemplaba la descarga de los riles al río Cruces, después de ser sometidos a un tratamiento terciario, es decir, con un proceso de limpieza. Esto, tras una negociación con la empresa, que en primera instancia se resistió a incorporar un tratamiento terciario pues encarecía el proyecto.
De los US$1.000 millones de inversión para la construcción de la planta, unos US$75 millones corresponderían a costos ambientales, en dos plantas de tratamiento y algunos filtros para los efluentes líquidos y gaseosos. De acuerdo al mismo Pérez. Una planta de tratamiento terciario añadía entre 5 y 10 millones de dólares a este monto.
Finalmente, se aprobó el proyecto, incluido el mencionado tratamiento terciario, que empezó a construirse hace unos dos años, y desde el inicio de su funcionamiento a fines de enero ha sido denunciado en diversas ocasiones y recibido multas y sumarios sanitarios por diversas causas.
Las multas, que para la empresa no son más que simbólicas pues los montos son mínimos en relación a sus millonarias ganancias, no impiden que los agentes contaminantes se sigan generando y se mantengan en el aire y el agua, provocando un daño que muchos tememos que a estas alturas resulte irreversible.
Un informe, elaborado por una consultora, que detectó 19 irregularidades en la planta. Dos de ellas son calificadas de graves: la descarga de riles sin tratar, considerada de emergencia, al río Cruces y no autorizada, y el aumento en la capacidad de producción de celulosa en 300 mil toneladas anuales por sobre los 550 mil autorizadas, lo que a su vez trae como consecuencia que se generaría un 60 por ciento más de residuos que lo presupuestado en el EIA aprobado. Además, el informe recomienda estudiar una serie de otras situaciones, tales como el almacenamiento y transporte de sustancias peligrosas y el impacto vial del proyecto.
Desde que se conoció la muerte de los cisnes, primer signo evidente de que algo andaba mal, se han iniciado diversas investigaciones paralelas. El Servicio Agrícola y Ganadero ha efectuado necropsias de animales muertos e investigado en terreno, al igual que profesionales independientes.
Según las autoridades de CELCO la Planta cumple rigurosamente con las normas establecidas en la autorización ambiental, incluyendo lo que dice relación con el efluente que descarga al río Cruces", olvidando convenientemente las multas impuestas justamente por contravenir la norma en este aspecto.
Pero hasta ahora, al igual que aquellas primeras y -ahora todos lo sabemos- acertadas advertencias, la voz de la ciudadanía no ha sido oída. Celulosa Arauco y Constitución, responsable de la operación de la Planta Valdivia, continúa sus operaciones normalmente y ni siquiera ha sido formalmente responsabilizada por las autoridades por esta tragedia. CELCO es una de las cinco empresas líderes a nivel mundial en la producción de celulosa -cubre el 6 por ciento de la demanda mundial- con ganancias anuales millonarias, y aspira a continuar aumentando aún más su capacidad de producción y su peso en los mercados mundiales. Pero, sin duda, este no es el tipo de desarrollo que aspiramos tener para en nuestros países. Hoy, después de la enfermedad y muerte de cisnes de cuello negro, coipos, taguas, vacas, corderos y gallinas, muchos empiezan a temer por la salud y la vida de las niñas y niños de la región.
La información utilizada para el presente reporte fue extraida de:
Informe de Lucio Cuenca, del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA)
Informe de la Comisión Regional de Medio Ambiente
Informe Paulina Vera
Informe de Eduardo Israel Médico Acción por los Cisnes
Boletín Nº 89 del WRM, Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales diciembre de 2004
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