BONOS VERDES
En un futuro cercano, la captura y almacenamiento de gases de efecto invernadero en bosques implantados de países que, como la Argentina, no tienen obligación de reducir esas emisiones supondrá un incremento de la rentabilidad por la venta de certificados que avalen tal contribución.
Según el Protocolo de Kyoto (firmado en 1997 en esa ciudad japonesa), una de las alternativas que tienen los países industrializados y en transición para mermar el daño que provocan a la atmósfera es financiar proyectos de reducción de emisiones o de secuestro de carbono en países en desarrollo. Este tipo de iniciativas está inscripto en lo que se llama Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y, en el segundo caso, comprende a la forestación y reforestación.
El MDL posibilita el acceso a financiamiento y transferencia de tecnología para la implementación de estos proyectos, y al mismo tiempo permite la transacción de certificados de reducción de emisiones de carbono. Uno de los objetivos del MDL es contribuir a estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en un nivel no perjudicial al clima.
Para que los forestadores de la Patagonia puedan participar en el mercado de los "bonos verdes" el INTA Bariloche cuantificó la capacidad de captura de carbono de las plantaciones de pino, de los bosques nativos de ciprés de la cordillera y de los pastizales naturales de la región. El área de estudio se extendió en una franja paralela a la cordillera de los Andes, desde las cercanías del lago Curruhué, Neuquén, hasta el lago Epuyén, en Chubut. Para estimar el contenido de carbono de los bosques, se extrajeron árboles completos además de raíces completas de pino. Se obtuvo el peso seco total, asumiéndose que la mitad de materia seca está constituida por carbono. Con estos datos se ajustaron ecuaciones que relacionan el contenido de carbono con el volumen de fuste de los árboles. Según se constató, una hectárea de pino ponderosa (pinus ponderosa) almacena entre 4 y 5 toneladas de carbono por año.
Sobre la base de esta información los técnicos indican que la tasa interna de retorno, que llega al 10% con buen manejo y promoción forestal, podría alcanzar el15% si se agrega el pago de la captura de carbono.
Entre los beneficios que se podrían obtener se destaca el aumento en los ingresos a través de la venta de carbono secuestrado, mejorando sensiblemente la competitividad de las plantaciones en estos casos, contribuyendo adicionalmente a otros beneficios privados y sociales, tales como la contención de la erosión, la diversificación económica o la multiplicación del empleo
Para el área considerada en este estudio, este potencial económico de desarrollo de plantaciones podría ampliarse desde 50.000/80.000 ha de sitios más aptos, hasta unas 350.000/400.000 ha de sitios de menor aptitud, actualmente con pastizales naturales.
Teniendo en cuenta los procesos de desertificación vinculados con un inadecuado manejo ganadero y la descapitalización actual de los campos, las ventajas económicas del manejo forestal por plantaciones de pinos -reemplazando o complementando la ganadería, según caso- deberían constituir un importante cúmulo para un cambio de uso de la tierra más equilibrado.
Los técnicos buscan generar información con base científica para cuando el mercado de "bonos verdes" funcione, es decir, cuando el Protocolo de Kyoto sea reconocido por los países que producen al menos el 55% de las emisiones de gases perjudiciales y que se defina la normativa internacional para que los proyectos forestales sean reconocidos como "sumideros de carbono".
La cuantificación de la captación y almacenamiento de carbono en los árboles y la evaluación de su permanencia o de su pérdida en el tiempo es un desafío para la ciencia y para la producción, e introduce en el mercado la noción de valor del servicio ambiental que brindan los bosques de cultivo
Por otra parte, la discusión sobre los sumideros de carbono no ha avanzado más allá de la polémica. Las ONG advierten que este mecanismo sería una forma de eludir el cambio tecnológico en las naciones industrializadas, que aportan el mayor porcentaje de gases perjudiciales a la atmósfera. Alarman, además, sobre el riesgo de que los bosques de cultivo (que captan carbono más rápido) avancen sobre las áreas de bosque nativo.
Según Pablo Laclau, técnico del INTA en San Martín de los Andes, los aspectos a considerar para cuantificar el stock y el almacenaje de carbono en los bosques cultivados serian:
- Conocer la superficie forestal.
- Conocer la "línea de base", esto es, cuánto carbono secuestra un sistema en una zona y cuánto le aportaría la plantación.
- Estimar el secuestro anual de carbono durante el desarrollo del proyecto forestal (su acumulación en el tiempo y las pérdidas o fugas, para lo que será necesario tener estadísticas de riesgos de incendios, por ejemplo).
- Asegurarse la permanencia del secuestro de carbono a largo plazo (esto significa reforestar a medida que el bosque va cumpliendo su ciclo).
El impulso que tomaría la forestación en la Patagonia, por el interés de los productores en participar del mercado de bonos verdes, de no ser controlada y contar con una legislación acorde podría cambiar la imagen de la región, ya que se debería controlar el uso de especies exóticas, por eso
la importancia de crear bosques polifíticos (combinando especies nativas y exóticas) en zonas que durante años vienen sufriendo la desertificación , con el consecuente incremento en el valor de la reserva de madera que podría crearse.
La información utilizada para confeccionar este reporte fue extraída de informes producidos por:
INTA BARILOCHE
INTA SAN MARTIN DE LOS ANDES
FUNDACION VIDA SILVESTRE.(ONG)
INTA (INSTITUTO NACIONAL DE TECNOLOGIA AGROPECUARIA)